Quiero que estés conmigo
en la complacencia de todos los sentidos;
y cuando se vayan apagando
las ardientes maravillas de los ritmos.
Cuando no haya derrotas
sobre nuestros cuerpos amanecidos;
y cuando sólo nos quede
un vago sabor a miel en nuestros besos.
Quiero que estés conmigo
en las salvajes fantasías nocturnales;
y cuando la noche sea corta
para darle descanso a nuestros huesos.
Cuando la locura ideal de los silencios
se rompa en el fragor ardiente
de nuestra intimidad en celo;
y cuando sólo en la ruta de las manos
expresemos el amor que nos tenemos.
Quiero que estés conmigo
rompiendo la imagen de los malos espejos;
y cuando con sólo mirarnos a los ojos,
sepamos que nos pertenecemos.
Cuando nos excite un suspiro en madrugada,
cuando hagamos un siglo feliz de cada instante;
y cuando duerman los recuerdos en la almohada.
Quiero que estés conmigo,
cuando nos avasalle la vertiginosidad de los sucesos;
y cuando nos invada desde adentro
el lenguaje lejano de otros sueños.
Cuando las voces sean murmullos de placer;
y cuando nos quede un lenguaje de silencios.
Quiero que estés conmigo
cuando fabriquen licores nuestros cuerpos;
y cuando ornamentemos las noches con ternuras
que no tengan turbulencias de otros tiempos.
Cuando no haya indecisión en las acciones
y la pasión se derrame rompiendo los secretos;
y cuando una música errante se duerma en los oídos
en el instante de decir te quiero.
Quiero que estés conmigo
en delirantes arrebatos de goces y de sexo;
y cuando sólo nos una por las noches
la irremediable redondez de nuestros dedos.
Quiero que estés conmigo
hoy, mañana y siempre…, y todavía
nos convide la ilusión a protegernos,
de sabernos el uno para el otro
y que por siempre y para siempre,
ambos sintamos… que nos pertenecemos.
© 2008 Alma Mateos Taborda (princesa_azul)

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